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El 26 de abril de 1986 se produjo en la localidad ucraniana de Chernobyl (ubicada en la región de Kiev y a poco más de 100 kilómetros de distancia de la capital) el mayor accidente nuclear conocido en Europa. Como consecuencia de dicho accidente, unas 10.000 personas murieron de forma inmediata y un número impredecible de personas afectadas han fallecido con posterioridad o presentan graves problemas de salud por dicha causa. Realmente el estallido de uno de los reactores de la central nuclear de Chernobyl provocó una explosión atómica diez veces superior en potencia a la bomba lanzada sobre Hiroshima y emitió una radioactividad 200 veces superior a la de las bombas caídas en Hiroshima y Nagasaki.

“Cuando terminé mi investigación, envié un informe de tres volúmenes a Gorbachov; éste se convirtió inmediatamente en documento secreto. La AIEA (Agencia Internacional de Energía Atómica) no reconocería el alcance del daño. Según dicha agencia, hubo sólo 31 víctimas; no se habló de las 7.000 personas que murieron inmediatamente. Yo encontré que la magnitud del daño fue enorme. Más que afectar el 3% del reactor principal, como se informó, en realidad afectó el 70%. Como consecuencia, 65 millones de personas en Rusia recibieron una dosis de radiación: un millón y medio de personas de Chernobil y de los alrededores -incluidas las personas que limpiaron el lugar- recibieron dosis extremadamente elevadas de radiación, y otros millones recibieron radiación interna por contaminación de alimentos. Además, ahora, el 70% de los alimentos están contaminados. No hay forma de limpiar el suelo, pero como necesitan cultivar alimentos, lo usan y la comida está irradiada, lo cual sigue provocando la aparición de numerosas enfermedades. Pero lo que ocurrió y seguirá ocurriendo después de la tragedia es mucho peor: van a morir miles de personas, pues, con las reacciones genéticas, la amenaza va a continuar en futuras generaciones.” (Vladimir Chernousenko, físico ucraniano que supervisó la limpieza de la Central)


El alcance total de sus efectos continúa siendo un misterio y a las muertes producidas de forma inmediata, se unen las de todas aquéllas que han fallecido durante estos años o lo harán a largo plazo como consecuencia de las enfermedades derivadas de la radiación nuclear. Algunas organizaciones internacionales calculan en medio millón el número de personas que pueden engrosar este último grupo, ya que 8'5 millones de personas viven en zonas altamente contaminadas en algunos de los territorios de la extinta URSS (Sur de Rusia, Este de Bielorrusia y Norte de Ucrania) y la conjunción de vivir en una tierra contaminada con el consumo de agua y alimentos afectados por la radioactividad puede producir efectos terribles. Esta situación la sufren especialmente los más pequeños que se ven afectados por la falta de una alimentación adecuada (los productos cárnicos, lácteos, así como la fruta, quedan fuera de alcance para la casi totalidad de la población) y la ausencia de tratamientos médicos necesarios (es rarísimo encontrar a un niño ucraniano que no presente, por ejemplo, problemas odontológicos importantes).

“La exposición del organismo a la mínima partícula de Cesio 137 conduce lentamente a la muerte ya que éste se acumula en los tejidos de los músculos del corazón, una de las principales causas de muerte en Gomel, junto con las leucemias, cánceres de tiroides. Actualmente 500.000 niños y cerca de 2 millones de adultos viven aún en las regiones contaminadas y (…) no existe ninguna fuente de alimentación limpia”. (Yuri Bandazhevsky, científico, médico, profesor y rector del Instituto Médico de Gome fue condenado a trabajos forzados durante ocho años, el 18 de junio del 2001 por un tribunal militar por manifestarse contrario a lo que decían los medios oficiales del gobierno que llaman y estimulan a los habitantes a regresar a sus hogares)


Con el fin de ayudar a paliar esta situación y también como un medio de denunciar estas situaciones de injusticia en la que viven tantos millones de personas, el principal programa de la Asociación FEM FUTUR es el de impulsar estancias temporales de menores de nacionalidad ucraniana que viven en localidades del norte del país en la zona afectada por la explosión de la central nuclear de Chernobyl y que pertenecen a familias en precaria situación económico-social, o que siendo huérfanos están acogidos en orfanatos estatales o en casas de acogida.